Los tres aspectos de la brecha digital
También se posiciona en este evento de UIT que la brecha digital está basada en aspectos de acceso pero también en los relacionados con el uso de las TIC. Se proponen tres tipos de brecha digital: la de acceso, basada en la diferencia entre las personas que pueden acceder y las que no a las TIC ; la de uso, basada en las personas que saben utilizarlas y las que no ; y las de la calidad del uso, basada en las diferencias entre los mismos usuarios [7].
Como puede deducirse, el concepto de brecha digital se ha modificado a través del tiempo. En un principio se refería básicamente a los problemas de conectividad. Posteriormente, se empieza a introducir la preocupación por el desarrollo de las capacidades y habilidades requeridas para utilizar las TIC (capacitación y educación) y últimamente también se hace referencia al uso de los recursos integrados en la tecnología. Así, el concepto de brecha digital incorpora los siguientes enfoques básicamente:
a) El enfoque hacia la infraestructura: o sea, la posibilidad/dificultad de disponer de computadoras conectadas a la red mundial. Esto incluye también el problema de servidores y de backbones. De hecho, los países del sur siguen dependientes de los equipamientos del norte.
b) El enfoque hacia la capacitación: es decir, la capacidad/dificultad de usar estas tecnologías. Se empezó a contemplar que también existe una diferencia relacionada con las habilidades y capacidades para utilizar adecuadamente la tecnología y no solamente con la posibilidad de disponer de computadoras. En este sentido, se comienza a desarrollar el concepto de alfabetización digital relacionado con el de brecha digital.
c) El enfoque hacia el uso de los recursos: se refiere a la limitación/posibilidad que tienen las personas para utilizar los recursos disponibles en la red. En los últimos tiempos, se ha integrado en el concepto de brecha digital las posibilidades de utilizar la tecnología no ¬solamente para acceder a la información, el conocimiento sino también a un nuevo modo de educación y para aprovechar de las “nuevas oportunidades” como el desarrollo de los negocios, la atención médica en línea, el teletrabajo, el disfrute de nuevas formas de entretenimiento y ocio.
Basados en estos elementos, muchos de los organismos internacionales han definido una política de desarrollo orientada a la reducción de la brecha digital. Sin embargo, a pesar de la evolución en el concepto, se enfatiza principalmente en el desarrollo de la infraestructura tecnológica. Las inversiones y las políticas nacionales para la reducción de la brecha digital siguen orientadas principalmente hacia el desarrollo de la conectividad.
Una de las mejores maneras de concretar la comprensión de un concepto es la forma en que este se le valora. En este sentido, las más importantes mediciones de la brecha digital (e-readiness, UIT) están relacionadas con el grado de masificación del uso de las TIC entre países, regiones, grupos o personas y se mide por variables como la disponibilidad de computadoras, la densidad telefónica y la velocidad de acceso por persona[8].


a) Aparece en diferentes ámbitos de la sociedad y geográficos. Las diferencias de acceso a las TICs pueden aparecer entre ciudadanos de una misma población, entre regiones de un país o entre las economías de diferentes países.

b) Está asociada con un poder adquisitivo bajo, y con la falta de desarrollo económico. Se han hecho numerosos estudios con el fin de identificar los factores generadores de la brecha. Los resultados son variados pero hay cierta unanimidad en catalogar la renta per cápita y la educación como elementos principales. Menzie D. Chinn y Robert W. Fairlie realizan un análisis comparativo entre países y regiones. A partir de estimaciones econométricas destacan que otro factor a tener muy en cuenta es el marco regulador en el que se va a desarrollar el sector[4].

c) Se retroalimenta de las otras formas de segregación territorial y social. Es decir que además de generar la segregación también es producto de ella. Por ejemplo: una bajo nivel de renta puede impedir el acceso a Internet mientras que a la vez que esa carencia va a reducir las posibilidades de progreso individual. Eso provoca que el tamaño de la brecha (o las diferencias entre los que tienen acceso a las TICs y los que no) sea cada vez mayor.

d) No es posible medir con precisión el tamaño de la brecha digital. Los indicadores más habituales son las ratios de penetración de la tecnología estudiada como teléfono, ordenador persona, Internet u otros. No obstante la brecha digital es un concepto de carácter cualitativo y por tanto no es suficiente con analizar las cifras de penetración de las TICs. Hay que tener en cuenta el provecho que cada sujeto puede sacar de ellas. Los beneficios intangibles son difíciles de evaluar y eso hace que no se pueda realizar una estimación completa del alcance de la brecha.

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